martes, abril 24, 2007

Etam vital

(Tribuna Universitaria, 24abr07)
El mundo no se mueve por el impulso residual de una explosión originaria. No se expande a una velocidad deponente, ni existe la posibilidad de que comience a contraerse sobre sí mismo como una pelota de tenis húmeda hasta provocar la terrible asfixia de todos los astros, astrolabios y astrágalos que lo componen de manera más o menos armoniosa.
El mundo no se mueve tampoco por el designio caprichoso de un ser omnipotente. No gira sobre su propio eje en la dirección este-oeste, no se sitúa a los lomos de ninguna tortuga, y por supuesto no tiene nada que ver con los extraterrestres. Todas las teorías que habían desarrollado los científicos estaban equivocadas.
La única verdad es que el universo entero depende de tu ropa interior: la presión de tu índice sobre la cadera, deslizando las braguitas hacia la nada, produce todos los bienes situados entre las fotografías y los terremotos. La línea que transcurre entre tus hombros y el límite del bronceado es justo en el lugar donde comienzan, a la vez, las películas y las estaciones de tren, los atardeceres en los que se suicidan los héroes y las marabuntas. Los principios y los finales felices.
Y luego, del movimiento depende el movimiento, así que de unos a otros, de finales a principios, la realidad se mueve entre copas. Entre copas, tirantes y aros, que el movimiento del mundo se despacha entre pecho y espalda. Porque la mano en lo más profundo de tu encaje sería la mano que mece la cuna que sería la mano que domina el mundo si no fuera porque tantas curvas llevan a la locura, así que todos los dirigentes occidentales tienen un buen sujetador en sus cefaleas.
Estas convicciones han hecho que haya dejado hace tiempo de mirar al cielo cuando tengo problemas. Porque se equivocaban todos los que dijeron que en el principio éramos seres desnudos, creo en el algodón que tu corazón elige para que cuidara sus alrededores o en el látex en que descansa el pubis tu cintura. Creo que Darwin mentía, que Bergson estuvo cerca, pero que fueron otros franceses los que dieron en la diana: que Dios se llama Etam y duerme en los cajones de tu armario.


Escrito por el_hombre_que a las 21:09 5 inquietos

viernes, abril 20, 2007

Meme

Son más de las doce, y seguro que el señor Borona está despierto, con un ojo en el sexo y el otro para luego. Recojo su guante y escribo. Recuerdo las instrucciones antes, claro: abre la página 139 del libro que tengas más a mano y copia los 5 primeros renglones de su segundo párrafo. Después, invita a 3 personas a continuar el Meme.
En mi caso, el libro es Fahrenheit 451, y los invitados son lamujerespejo, K y mi pincha preferido.

"Estaba de pie sobre una sola pierna. La otra era un quemado madero de pino que arrastraba como una penitencia por algún oscuro pecado. Se apoyó sobre el madero y una corriente de agujas de plata le subió por la pierna y se le clavó en la rodilla. Montag sollozó"
Ray Bradbury


Escrito por el_hombre_que a las 00:17 3 inquietos

miércoles, abril 18, 2007

Vacaciones

Esta semana me tomo vacaciones de columna (otra vez), así que vuelve la poesía:


Mándame una
carta de amor como aquellas
que me enviabas desde el colegio de monjas.
Cuando escribías
con aquella caligrafía niña bien
versos en las solapas
que hablaban del amor que se tenían
los poetas homosexuales;
cuando dejabas
carmín repartido por
las hojas,
rosas, y pétalos de flores
dentro del sobre;
de aquellas en las que decías te quiero
y te sonrojabas,

que como me mandes una que incluya
foto en bikini
o enseñando ese tanga
que te regalé por Navidad
te voy a estar maldiciendo hasta el fin de los días
por largarte.


Escrito por el_hombre_que a las 00:39 9 inquietos

jueves, abril 05, 2007

De paracaídas

(para la propietaria del calcetín)
En ti y en mí suenan parecidas las palabras y los paracaídas. Pasa siempre. Que cuando tú dices tú yo digo tú y cuando ambos caemos desde las alturas, aunque no sea a la vez, están tus abrazos entre el cielo y los golpes. Contra el suelo, contra las canciones melancólicas, contra las guerras preventivas que amenazan nuestras defensas. Contra todos los fantasmas que forman la alineación titular del equipo que nos gana las semifinales en el último minuto. Pasa siempre. Que estás ahí para abrir la ventana justo después de que la puerta se cierre sobre la base del estómago. Justo después de la lluvia ácida, haciendo que entre el aire a carcajadas y mis oxígenos cojan moral frente a mis dióxidos. Haciendo que las flechas reboten contra camas elásticas y tengamos fuegos artificiales encima de nuestras cabezas.
Por eso te espero con una mano confiada en el bolsillo y la otra en el botón de start. Con los mejores años de mi vida, haz con ellos la ensalada que prefieras, que en este continente sin secretos tú tienes la llave de la despensa. Y yo estoy hambriento de cuerpo entero, y ya no me quedan suelas de repuesto en las zapatillas para andar el siguiente kilómetro a soledad tendida, así que o me alimentas, me cebas, me ahítas, o te devoro. O las dos cosas a la vez y nada al mismo tiempo y luego nos echamos a reír en cualquier supermercado con hierba recién cortada a la puerta del cielo.
En ti y en mí suenan parecidas las palabras y los paracaídas, incluso cuando nos quedamos sin ninguno de los dos, lo que suele pasar a la altura de tu ombligo. Allí me empuja la ley de tu gravedad sin azúcar añadido, allí me dejo atraer a velocidad-luz-sonrisa. Allí me dejo los vocablos según voy cayendo, y al final sólo quedan tanto, y mucho y más y todo. Y todo lo que suene a cualquier cosa menos a caer al suelo, mientras no sea rodando, mientras no sea rodando la película de nuestra vida entre tus piernas y mi cabeza.


Escrito por el_hombre_que a las 00:11 4 inquietos

lunes, abril 02, 2007

Bragas colgando

Sitemeter me cuenta que si buscas "bragas colgando" en google, el primer resultado que aparece es de este blog.
Y a mí, que siempre me ha encantado echarle leña al fuego, se me ha ocurrido dejar esto por aquí:


Última hora

Tiendes a secar
tus braguitas de rayas
mientras escribo en la terraza.

Y me pregunto
por qué malgastaremos tanto algodón
haciendo nubes.


Escrito por el_hombre_que a las 20:40 8 inquietos